Carlos es Director Ejecutivo de una empresa y tiene 56 años, Amanda es Coordinadora de 44, Julio un Lider Funcional de 31 y Patty una interna de 21. Carlos considera que debe tener una oficina privada y acorde. Amanda anda bien en un rango amplio de espacios y, aunque le es importante las áreas compartidas, considera que debe haber oficinas privadas. Julio, un millennial, está cómodo en la informalidad de los espacios modernos, sociales y sin separaciones. Patty, que viene de las redes sociales, se mueve con los espacios abiertos y sin estructura para poder socializar.

Los cuatro conviven en el mismo espacio pero tienen distintas formas de pensar y trabajar, propios de los modos e intereses de cada generación.La convivencia laboral es dificil. Tienen a menudo choques y conflictos: las anteriores generaciones sienten que los jóvenes consiguen rápidamente lo que ellos esperaron por años, y mientras esperan recibir, las nuevas generaciones exigen. Gestionar una fuerza laboral multigeneracional con diversas edades y expectativas es difícil. Esto sumado a la digitalización y el trabajo en equipo, implica un verdadero tornado en las empresas.

Con un equipo laboral multigeneracional, cada vez son más los responsables del capital humano, talento o cultura, impactados por este tornado. Uno de los principales recursos para la transformación cultural es convertir los espacios en “trampolín” para que las personas desplieguen su potencial.

La clave pasa por concebir la oficina como un ecosistema capaz de crear un espacio de trabajo híbrido que incluya espacios privados, áreas comunes, puestos de trabajo y salas insonorizadas, brindando a los empleados la oportunidad de moverse libremente entre la variedad de espacios durante el día, y que al mismo tiempo facilite la colaboración y la innovación.

A medida que las oficinas permiten que los empleados trabajen e interactúen de forma remota en múltiples ciudades, es clave contar con espacios dedicados a colaborar con quienes no están físicamente presentes. Estos espacios de foco ayudan a concentrarse en tareas y a proporcionar privacidad en reuniones P2P.

Este nuevo enfoque permite a las empresas implementar entornos que satisfagan las necesidades de una fuerza laboral multigeneracional y dinámica. Sin embargo, para que un espacio de trabajo híbrido funcione, es necesario observar a los usuarios, capturar sus necesidades y sus estilos de trabajo a través de un riguroso trabajo de briefing basado en datos objetivos, mediciones, encuestas y estudio de arquetipos. Acompañar a los usuarios durante el proceso permitiéndoles que conozcan los distintos espacios, para qué servirán y cómo se usarán, permitirá que la transición sea más llevadera. La comprensión general del layout evitará conflictos, minimizará resistencias y proporcionará la base común que los empleados multigeneracionales necesitan para una mayor colaboración y comunicación.

El espacio puede ser un gran facilitador del cambio cultural. Pero la transformación real de una organización sólo se consigue cuando se integran las tres dimensiones del cambio: tecnología, personas y espacios. Y esto sólo tiene sentido cuando el foco está puesto en los usuarios y sus necesidades reales. Si no, son meros plug-ins.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *